viernes, septiembre 29, 2006

Almas húmedas

Te fuiste despacito despacito y más despacito despacito, pero tan despacito despacito que luego ya no te vi de lo despacito despacito que caminabas. Llegaste al río para lavarte tu carita redondita. No te gustaba el agua que se almacenaba en la casa, alegabas que ya se le había muerto el espíritu.
Te incaste en las piedras y con tus dos manitas tomaste el agua para echarla sobre tu cara, de ese modo una, dos, tres veces. Luego a tallar y a echar otra vez el agua, una, dos, tres veces. Ya de paso decidiste quitarte la ropa y bañarte. Sentiste el agua fría, luego más fría y más que frías le siguió. Una mano tocó tu pie, no histe caso -no distinguiste entre peces y la mano-. Sentías una vibra extraña aunque todo era normal. Unos cabellos se enredaron en tu pierna, y ahora sí hiciste caso. Te sumergiste rápidamente, no lo podías creer. "¿Qué hacen cabellos aquí? -te preguntaste extrañado-". Y ya sumergido lo viste todo. Era una mujer con un ojo abierto y uno cerrado, con un brazo extendido hacia ti y con el otro apuntando al norte. "Me arrastra -balbuceó-, yo no quiero ir y aún así me lleva. No dejes que me lleve o que nos lleve juntos". Nadaste y nadaste, pero no llegabas a la superficie. Continuaste nadando, pataleando y no llegaste a la superficie.

Papá y mamá no descansaron hasta hallar tu cuerpecito en unas rocas, allá cerca del puente del otro pueblo. Al mes nos marchamos para la capital. Ahora estoy aquí, en las piedritas donde te incaste. Me incaré y me quitaré la ropa. Nado, nado al fondo del río y sólo espero a que una mano o un cabello me toquen. Un dedito muy pequeño acaricia mi rodilla y yo me sumergo para verte. Eras tú, un niño con un ojo abierto y uno cerrado, con un brazo extendido hacia mí y con el otro apuntando al sur.
"El río es un hombre solitario que se lleva almas para hacer menos sola su soledad, pero luego, las almas que se lleva se sienten solas y también se llevan almas. Yo a ti no te voy a llevar -me susurraste-. Ya buscaré a otra para llevarme".

lunes, septiembre 25, 2006

Ayyyyyyyyy (suspiro)

Hoy es uno de esos días en los que hasta ganas dan de no morirse nunca. A ver si no es sólo "amor de un rato". Así debería de amanecer uno siempre, pero nah, la vida tiene que ser variadita, como una caja de surtido rico: días en los que me sienta suavicrema, otros en los que sea galleta de coco, unos más en los que me vea como sandwich de chocolate y habrá algunos en los que no pase de galleta de animalitos.
Imagínate que todos los días amaneciera yo así, pues no. Está bien que uno viene al mundo a ser feliz pero no es para tanto.

domingo, septiembre 24, 2006

Palabra de la semana

Aquiescencia:

(Del lat. acquiescentĭa).
1.
f. Asenso, consentimiento.

A mi papá

Cuando era yo chamaco, mi abuelita me contaba que Dios le daba permiso a todos los muertitos que se iban pa´el cielo de que vinieran a la Tierra por un rato, pero que cuando llegara tal hora ellos se tenían que ir al cielo otra vez. Estaba yo niño y a esa edad, pues, las historias que me contaba mi abuelita se me hacian cuentos, pues.
Ayer, que fuí al panteón a ver a tu mamá, de regreso venía yo por la tumba esa, la grande que esta forrada de mármol, y vi que un señor ya viejito, de sombrero, se sentó en la banquetita. Ya, pasé a su lado y me preguntó qué hora tenía, pues, como iba de prisa se la di y me dijo:
"todavía queda tiempo". Iba de prisa y yo seguí caminando, ni le hice plática ni nada. Ya por ahí, por la pileta, yo escuché los pasos del señor y me dije, no pues viene acá, atrás de mí, y en eso que volteo y no había nadie.
Llegué a la camioneta y me quedé pensando en eso que me decía mi abuelita de que Dios le daba permiso a todos los muertitos para venir un rato a la Tierra.

viernes, septiembre 22, 2006

Desértico

Y hace tanto calor que hasta el sudor te quema.
Mi piel comienza a ponerse roja, y luego... luego la carne.
El aire es perezoso. Castigador. Camina tan lento por mis heridas, arrastrando su soledad.
No respiro.

No pienso.
No hablo.
Me canso.
El cabello es una llama enorme que cargo sobre la idea que tengo de mi ser.
Mi lengua pescado muerto.
Mis ojos flores marchitas.
Mis pies semillas secas.
Y hace tanto calor que hasta el sudor te quema. Pero no, no es el infierno, es simplemente tu recuerdo.

miércoles, septiembre 13, 2006

Un día te fuiste, así nomás y sin avisar. Agarraste tus alas, tu recuerdos y a viajar. Te fuiste a recorrer lo que te faltaba: el cielo.

Te amé, te amo y te amaré mamá.

La jodida vida

- ¿Cuál es el sentido de esta jodida vida?
- Pues, jodérnosla

lunes, septiembre 11, 2006


Los
elefantes
azules
no vuelan,
pero
las
niñas azules



La imagen fue tomada de la página
http://www.ctrl-z.org/fairy_tales/insect.htm y sufrió algunas modificaciones.

domingo, septiembre 10, 2006

Camposanto

- ¿Visitando a los vivos?
- Así es.
- Es que ellos siguen vivos, siguen vivos, aquí, en nuestros corazones. Morirán solamente si ya no nos acordamos de ellos.
- Su muerte será nuestro olvido.
"No me llores, no./ No me llores, no/ por que si lloras yo peno./ En cambio,/ si tú me cantas/ yo siempre vivo/ y nunca muero". ( La Martiniana)

sábado, septiembre 09, 2006

Palabra de la semana

Egotismo*:

1.m Tendencia a hablar de sí mismo.
2. PSICOL. Sentimiento exagerado de la propia personalidad.

*Nota: En muchas ocasiones se usa la palabra egocentrismo en lugar de egotismo y esto es incorrecto.

viernes, septiembre 08, 2006

Tráfico en el cielo

A Dianita Bonita

La maestra dijo que las nubes son ideas y que cuando muchas ideas se juntan llueve.
- Por cada idea existe una nube, niños, así que si quieren ver nubes en el cielo sólo tienen que pensar en una idea.
- ¿Y la nube tendrá la forma de mi idea? -pregunté-.
Todos mis compañeros se empezaron a reír y la maestra tratando de callarlos dijo que sí, que tendrán la forma de nuestra idea. A la salida nos fuimos corriendo al campo de fútbol, echarnos panza arriba a mirar el cielo.
- ¡A ver quién hace la primera nube! -gritó manu-.
- ¡Yo! Yo seré quien la haga -afirmé sin pensarlo-.
Utilizé toda mi concentración posible, cerraba los ojos y los apretaba, juntaba mis manos, me juntaba yo completito y nada.
- Pues yo como que no estoy viendo ni una nubecita, ¿y ustedes? -dijo manu-.
- ¡Nosotros tampoco!-contestaron a coro mis amigos-.
- Una de dos: O la maestra nos engañó o de plano aquí el compañero no lo hace bien.
Así lo intenté yo, manu, gabo, el dani, turo, ángel, el mato y nada de nada. Pues vaya tomada de pelo que nos dieron -pensé-, pero, ¿qué tal si lo estamos haciendo mal?
- Vamos a ver a la maestra y que ella misma nos ponga el ejemplo. ¿Qué les parece?
- ¡Vaya, joaco, hasta que tienes una buena idea!
Y en ese momento una nube que tenía la cara de la maestra tapo por completo el campo de fútbol.

jueves, septiembre 07, 2006

- ¿Por estos rumbos y a estas horas?
- Si, es que vengo a vender amor.
- ¿A vender amor o a vender tu amor?
- A vender amor porque el amor no es mío ni es de nadie. El amor es de él solito.
- Y entonces, ¿por qué lo vendes si no es tuyo?
- Y las palabras, ¿son suyas?
- No, las palabras no son mías ni son de alguien. Las palabras son de ellas nomás.
Y entonces, ¿por qué las vendes si no son tuyas, pobre escritor?